El Llanero Solitario no existe
Con el paso de los años y la suma de estudios concienzudos, van cayendo mitos en torno a la innovación y a los innovadores.
Cayó el mito del inventor solitario. En innovación, el Llanero Solitario no existe. Aunque sigue habiendo gente que proclama que las innovaciones más significativas son el fruto de la genialidad y sudor de una única persona. Un Maverick, no conformista o científico loco.
El estudio del contexto y las conexiones de los más destacados inventos lleva a conclusiones bien distintas.
Thomas Edison dependía de todo el equipo de su laboratorio, Leonardo Da Vinci del apoyo de patronos, académicos y discípulos. Todas las innovaciones son colaboraciones. Eso sí, se reconoce la necesidad de contar con un “campeón de la innovación”. Singh & Fleming en su paper Lone Inventor as Sources of Breakthrough: Myth or Reality?, afirman que el problema del Inventor solitario es que sin el feedback de un equipo y los filtros que puedan aportar, dejará muchos problemas sin abordar y avanzará hacia callejones sin salida con más frecuencia.
Es por ello que cuanto más amplio el equipo, directo e indirecto, más diversa la gente que lo integre, mayor es el impacto de la innovación y mayores las probabilidades del éxito. Las estadísticas que se manejan así lo confirma. La colaboración en equipos permite una selección más rigurosa de las mejores ideas e incrementa las posibilidades de innovar.
Innovación es equipo, colaboración y diversidad. Fin del mito.
Dime ¿quién es tu padre?
Desde la perspectiva de un abogado especialista en patentes, el invento ideal es aquel que emerge sin predecesores. No existe nada previo que pueda ser reconocido como predecesor o parecido. La conocida “teoría heroica de la invención” es estimulada por la legislación de patentes, ya que el solicitante debe probar la novedad de lo que presenta. La ignorancia o denigración de los “padres” de la criatura es el sine qua non para el incentivo financiero.
En realidad, incluso si se piensa en las innovaciones más famosas y decisivas, existen precursores que quedaron condenados al olvido e ignorancia. El caso de la máquina a vapor. Se nos dice que la inventó James Watt en 1769. Y que se inspiró al observar cómo salía el vapor del pitorro de una tetera…..sin embargo, Watt concibió la idea mientras reparaba una modelo de la máquina de vapor de Newcomen. Que la había inventado 57 años antes!!! Ya se había fabricado 100 en Inglaterra. A su vez, la de Newcomen, estaba inspirada en la patentada por Thomas Savery en 1698, que llegó luego de la diseñada por el francés Denis Papin en 1680. Aunque esta última, quedó en papel, ya que nunca se fabricó. Esto no quiere decir que Watt no perfeccionara en gran parte la máquina de Newcomen, lo hizo, ni éste la de Savery, ni ese la de Papin. Los inventos modernos adecuadamente documentados pueden desvelar historias parecidas. El genio ya no es solitario ni único. El genio contó con apoyo y con predecesores. Lo que hizo el genio es introducir mejoras para conseguir incrementar o inaugurar el éxito comercial. Y eso tiene un gran valor. Pero lo que es importante recordar es que la tecnología y la innovación se desarrollan más por acumulación que por hitos heroicos aislados.
La adopción es lo que cuenta
Si se reflexiona sobre lo anterior, la pregunta que surge es ¿qué factor o hecho determinante encumbra a unos y no a sus predecesores? El más obvio es la mejora sustancial de la tecnología, que lo separa del modelo anterior. Pero, no es suficiente. La prueba del algodón en la innovación es la adopción por parte de las personas. Es lo que cuenta y la divisoria de aguas entre un invento y una innovación.
Hay estudios que buscan determinar los factores que entran en juego a la hora de adoptar un invento, artefacto o tecnología nuevos. ¿Qué promueve la aceptación de un invento en una determinada sociedad?
1.- Beneficio económico: es el más evidente. El nuevo invento supone un beneficio económico relativo en comparación con lo existente.
2.- Valor y prestigio social: que incluso puede imponerse al beneficio económico. En nuestra economía de la abundancia, suele ser así.
3.- Compatibilidad con intereses creados: existen casos de inventos que se han visto relegados porque rompían un sistema previo en los que había muchos intereses en juego. ¿Por qué en todas las ciudades británicas utilizaban alumbrado público de gas en la década de 1920, cuando en USA y Alemania llevaban años con el eléctrico? Porque las administraciones municipales habían invertido cuantiosas sumas en la de gas e interponían obstáculos legales a las eléctricas competidoras.
4.- Facilidad a la hora de advertir ventajas.
Y una pregunta más para otro momento, ¿qué factores hacen que un invento sea adoptado en una sociedad y en otra no?… Para pensar




